Chilenazos de corazón
Monólogo del abuelo Cron
Chilenazos de corazón
Da gusto verlos celebrar.
A muchos compatriotas la festividad de la tierra patria los ha pillado, una vez más, algo tiritones desde el punto de vista del billete.
Pero hay en ellos tanta grandeza que son capaces de hacer la diferencia.
Nada de quejarse en estas fechas.
La gente que se sostiene con sueldos que están por debajo, incluso, del salario mínimo (127 luquitas), caso de muchos jubilados, igual tiene su cara alegre; se entretiene con cosas simples; se enternece con gestos sencillos; palpita en su modestia.
Donde existen grandes carencias también hay cariño puro por la patria. Da gusto ver a muchos de ellos sonrientes, aplomados, dicharacheros, echándose los problemas al bolsillo.
Están dispuestos a festejar.
El tener escuálidos recursos no hace mella en sus espíritus.
Celebran con naturalidad.
Los graves, los serios, casi siempre los que más tienen, en cambio, no sienten vibrar el alma simultáneamente con una fecha tan significativa. Les cuesta mostrar sus sentimientos.
La patria es de todos, aunque no todos la agasajen en su cumpleaños.
El homenaje es para los ricos en patriotismo, los millonarios en júbilo, los acaudalados en sensibilidad, los opulentos en generosidad.
Quizás la semana venidera volverán a la triste realidad, al lamento silencioso, a la tolerancia extrema, a vivir con cuatro chauchas sin que vean en el horizonte días mejores. Pero tuvieron más agilidad mental.
Hicieron la diferencia.
Para el dieciocho no hay que llorar.
Cuando hayan pasado las fiestas habrá que retomar el discurso. Y si ellos no hablan, se conforman, multiplican los pocos pesos y se hacen fuerte desde su pobreza, habrá espacios, como esta columna, para seguir en la brecha.
El Chile próspero que muestra tremendos índices económicos, de la mano de sus principales autoridades, tiene que ser más equitativo. En especial con quienes están en las peores condiciones.
La marginalidad, el aislamiento social y la prolongada postergación de los anhelos de muchos compatriotas es preciso abordarlos con prontitud.
Ha habido tareas concretas en dirección a ese sector.
Eso no está en duda.
Falta mucho. Se necesita insistir en que la brecha entre los que más tienen y los que raspan la olla ha crecido en los últimos años. Para beneplácito de los pudientes; para desencanto de los que le tenían una fe enorme a este gobierno.
Con más o menos conquistas durante este período, el dieciocho próximo seguro que habrá festejos de los más pobres. Ellos quieren su tierra; la aman y la celebran, aunque sea con lo mínimo.
Son chilenazos de corazón.
(Fuente: Diario Crónica de Concepción - Chile)
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